jueves, septiembre 23, 2021
REVISTA INTERNACIONAL DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN, NEGOCIACIÓN Y DIÁLOGO
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DEL INSTITUTO DE MEDIACIÓN DE MÉXICO

El mediador que nuestro tiempo necesita

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“La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más”.

Jonas E. Salk

  • Por MÓNICA CASAVIEJA LÓPEZ, Magister en Mediación y Negociación de la Universidad Kurt Bosch de Suiza, Embajadora de la Paz de Uruguay designada por el Foro Internacional de Mediadores Profesionales y Coordinadora del Centro de Resolución de Conflictos de la Asociación de Escribanos del Uruguay.

Ardua tarea la de comenzar a escribir sobre el tema que nos apasiona, en este caso la mediación, mayor desafío aún el de movilizarlos y juntos reflexionar sin ser reiterativos, sin caer en temas comunes ya tratados y expuestos por prestigiosos autores.

Me pareció interesante partir de la reflexión filosófica desde las Ciencias Sociales formulada por el Doctor en Filosofía José Luis Rebellato (1), intelectual que se caracterizó por articular (como pocos) su profunda formación teórica de mano de la práctica desarrollada en ámbitos socioeducativos en Uruguay. De su vasta obra en tan corta vida compartir con ustedes de forma muy breve y sintética su abordaje para la comprensión de la emergencia de las nuevas identidades y subjetividades, quien se apoya en las nociones éticas del diálogo, reconocimiento y solidaridad en la diversidad.

Como mediadores articuladores del diálogo, del lenguaje en su más amplio significado, siento que sus aportes siguen vigentes y pueden contribuir en estos momentos que nos tocan vivir al análisis de nuestra tarea mediadora orientada a estar más cerca de los mediados. Cercanía profundamente ligada a la ética y al compromiso a la hora del encuentro mediado.

La danza del lenguaje

Tomar y entrelazar su mirada y contribución de cómo las expresiones culturales auténticas, con sus identidades narrativas integradas en un proyecto de vida y proyectadas políticamente nos hablan de las personas. El diálogo y la solidaridad entendidos como recursos que, finalmente, construyen y se constituyen en prácticas educativas que tienen como objetivo la participación de los ciudadanos.

Cuando escribo visualizo la comunidad con la que trabajo a diario, afincada en la Ciudad de Pando y las localidades cercanas del Departamento de Canelones, República Oriental del Uruguay (2). Sus habitantes originarios fueron familias de inmigrantes provenientes de Italia y España, dedicados principalmente a actividades hortícolas, quienes trajeron consigo sus identidades, su lenguaje y sus subjetividades para quedarse entre nosotros mezclándose con las autóctonas. Así, abordar el encuentro desde la concepción del lenguaje como condición simbólica de la identidad y de la interlocución, en cuanto posibilidad de intercambio y de construcción de significados en virtud de la relación con otros sujetos en el reconocimiento de sus alteridades.

¿Acaso no es eso lo que hacemos los mediadores en la danza del encuentro mediado, donde escucho a uno y a otro, con su lenguaje propio, su identidad y desde allí reconozco y conozco a uno y a otro? Los legitimo en su alteridad, desde su narrativa que lo identifica, lo hace ser para luego poder ser junto con el o los otros. Esa ética del reconocimiento que construye dialógicamente y cambia radicalmente nuestra concepción y nuestras relaciones con los demás.

En virtud del lenguaje podemos entendernos a nosotros mismos, podemos entender a los otros y podemos ser entendidos. En otras palabras, el lenguaje tiene una intencionalidad orientada al entendimiento (3). Entendimiento que, sin ser igual a acuerdo, ayuda a las partes a construir otra narrativa más cercana al otro. Lenguaje que permite al otro vernos como tales, corriendo velos, despejando dudas, dar los pasos necesarios en el puente que de la mano del mediador comienzan a transitar.

“En virtud del lenguaje podemos entendernos a nosotros mismos, podemos entender a los otros y podemos ser entendidos. En otras palabras, el lenguaje tiene una intencionalidad orientada al entendimiento”

El abordaje desde la hermenéutica dialógica propuesta por el autor se constituye en un instrumento para el entendimiento que permite la interpretación del conflicto de las subjetividades y también comprender las manifestaciones auténticas de las identidades generadas en las narrativas de las comunidades como en sus proyectos políticos. Es fundamental el reconocimiento de las prácticas generadas por sujetos que crean espacios, redes dialógicas no determinadas por un poder externo, permitiendo así apropiarse de su lugar de convivencia.

Su pensamiento aplicable al encuentro mediado propiamente dicho, enriquecido por su mirada ampliada hacia la ciudadanía que nutre nuestro trabajo, los mediados pertenecientes a ese todo, la comunidad.

Es imprescindible proponernos pensar y actuar en redes dialógicas, en forma de organizaciones más complejas, que se retroalimenten, que desarrollan vínculos afectivos que fortalecen las identidades. Desde este lugar, legitimar a quienes acuden a nuestro espacio de mediación y también en cada uno de ellos a todos quienes son parte de la red social.

Este reconocimiento de los espacios generados, las redes tendidas y fortalecidas conjuntamente con los actores de otras instituciones o centros, fortalecen nuestra tarea; pero, por sobre todas las cosas, generan redes contenedoras para los ciudadanos y para nosotros como integrantes de cada uno de los nodos de esa red. Concibiendo espacios solidarios inmersos en las redes sociales que se constituyen en redes que dan voz, potencian factores de identidad socio-cultural, fortalecen intercambios de comunicación, capacitan en la construcción de espacios de cultura democrática participativa real, ayudando a visualizar colectivamente la situación de exclusión. Abordando las diferentes formas de exclusión en forma interdisciplinar, y de esta manera, estar más cerca, acortar distancias en nuestro camino en el acceso a la justicia.

Dialogar en primer lugar conmigo y comenzar un cambio en el mirar la subjetividad del otro, la enseñanza- aprendizaje continuo, a conciencia, en la búsqueda de la identidad que permita ayudar a crear redes que sostengan esta visión. Esta cosmovisión.

Como producto de una época que tiñe a sus estructuras sociales para crear al hombre que necesita, me pregunto: ¿Qué hombre-mediador necesitan los ciudadanos que asisten a nuestros centros de mediación?

Debemos pensar en un mediador que sea necesario a la comunidad que lo rodea, que sea capaz de entender a quienes participan del encuentro mediado, comprender su lenguaje, su identidad, sus deseos y necesidades. Para eso es preciso cambiar la forma de entender al otro, de comprender al otro, algo que nos permita cambiar la lectura, aprender y encontrar que nueva metáfora me compongo de mí y de los otros. Un nuevo proceso de mirar y mirarse, un mirarse colectivo todo el tiempo.

Épocas de fluctuaciones

En épocas de la fluctuación (4), desaparecidas las Cortes Supremas autorizadas a dar veredictos inapelables, los objetivos y los deseos vuelven a estar en un viaje con destino incierto, lleno de agonías, frustraciones y vacilaciones, las cuales debilitan la confianza y generan un sentimiento de irremediable incertidumbre, un nuevo tipo de incertidumbre sobre cuáles son los medios para lograr el fin deseado.

La modernidad hizo de las personas seres que necesitan ser creíbles a través de sus posesiones, dista mucho esto de poder manifestar, trasmitir y compartir cuáles son sus necesidades reales, sus sentimientos, sus emociones. El poner al desnudo en la mesa de mediación sus sentires los hace vulnerables, pues implica un análisis íntimo de sus deseos reales y más lejos se encuentra el análisis de lo que realmente quieren.

Es necesario que podamos ser conscientes de los sentimientos contradictorios que despiertan los deseos de poseer en un mundo incierto, con valores y mensajes tan ambivalentes. Navegando en ese mar de incertidumbres es frecuente observar una tendencia en las personas a reacciones mucho más agresivas, incoherentes, emocionalmente desestabilizantes. Como lo expresa el psicólogo Yves Michaud: Con el exceso de oportunidades, crecen las amenazas de desestructuración, fragmentación y desarticulación.

Esto hace que los conflictos interpersonales crezcan y seamos depositarios de una responsabilidad mayor. Reconocer un conflicto en forma positiva como oportunidad de cambio y de crecimiento, cambio oportuno para acompasar los nuevos paradigmas de esta época, tarea que nos compete a todos, e insta a generar cooperación y solidaridad.

La mirada del mediador debe ser amplia y compleja, aprender a mirar trabajando con nuestros propios miedos, para poder cambiar la visión del mundo, debo cambiar la forma de conocerlo y para eso debo agudizar mi mirada sin temores.

En la práctica de la mediación aspirar y seguir trabajando en el día a día para construir nuevos paradigmas para que los cambios que necesitamos como sociedad sean profundos y duraderos.

Cada mediación será un desafío que nos hará crecer a todos, debemos ser creativos y posicionarnos ética y moralmente en ese plano, y analizar con todos los elementos sobre la mesa, sin objeciones morales y con una actitud de respeto hacia la subjetividad de las otras personas.

Proponernos realizar cambios que nos permitan rediseñar una nueva red de inscripción para poder habilitar otras instancias de poder, como el poder hacer juntos. El poder construir juntos esa instancia en donde seamos capaces de hacer ver a cada uno esa forma de mirar y mirarse que tiene el otro y así construir una nueva realidad, que nos permita crecer legitimados y empoderados.

Somos protagonistas de una época muy intensa, donde podemos ser sujetos de cambio, tenemos bases sólidas para hacerlo, sabemos que en una cultura de alternativa todos los movimientos se constituyan en sujetos de iniciativa histórica (5), podemos elegir y serlo, formar parte de esta cultura de alternativa. Ser sujetos activos de estos movimientos entre las personas a través del lenguaje como vehículo para el entendimiento.

Constituirnos en sujetos de diálogo (6), con lo que conlleva construir la comunicación en forma permanente, erigir el lugar del otro, instituir y tener presente una subjetividad constituida en el diálogo, que no es equivalente a la constituida por la experiencia del código. No perder de vista los códigos, interconectar el conocimiento y salir de los compartimientos estancos, para así poder salir del encapsulamiento propio de nuestra época y, como mediadores, salir al encuentro de todas las partes de la red, para tejer juntos ciudadanía participativa responsable.

Entiendo que lo macro debe preocuparnos para no perder de vista nuestro objetivo, construir una sociedad más pacífica. Para ello debemos ocuparnos de nuestra parte de la red, proponer cambios desde lo micro y apostar a que los cambios profundos van a suceder siempre y cuando no perdamos de vista al hombre de nuestro tiempo, al mediador necesario para su comunidad. Hoy el mediador necesario es el que ayuda a los ciudadanos a tender el puente del diálogo, no sólo en el encuentro mediado, sino el que se involucra con la comunidad de la que forman parte, sabe de su identidad y teje la red participativa y contenedora necesaria. Y desde allí incide en las políticas públicas para cambiar las reglas del juego (7). [T]

REFERENCIAS:

  • https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_Rebellato
  • La Ciudad de Pando se encuentra en el Departamento de Canelones, dentro del área Metropolitana de Montevideo, a 32 kilómetros de la misma, sobre la Ruta 8 en Uruguay. Constituye un importante centro Comercial e Industrial en la zona este del conglomerado metropolitano, constituye un importante nodo para las comunicaciones y circulación tanto de personas como de bienes y servicios.
  •  José Luis Rebellato. Nació en el Departamento de Canelones, Uruguay 1964. Ética y práctica social. EPPAL 1989.
  • Zygmunt Bauman. Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica. México.2002
  •  José Luis Rebellato. Democracia, ciudadanía y poder. Nordan. 1997.
  • Cristina Corea e Ignacio Lewkowicz. Pedagogía del Aburrido. Paidós.
  • Liliana Carbajal, “Mediación en clave de Crítica”. Ejemplar 3. Revista Turbulencias, 2021.

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