jueves, febrero 25, 2021
REVISTA INTERNACIONAL DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN, NEGOCIACIÓN Y DIÁLOGO
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DEL INSTITUTO DE MEDIACIÓN DE MÉXICO

La conflictividad boliviana bajo la lupa de tres expertos latinoamericanos

Más leídos

Retos críticos para la mediación 2021

La mediación debe hacer un alto en el camino. Repensar su presente y el horizonte. Sobre todo, acercarse a la Conflictología para...

El impacto de la socialización en los jóvenes mexicanos

Los jóvenes carecen de capacidades para atender constructivamente sus controversias. Es imprescindible pensar en incorporar en la socialización temprana procesos alternos de...

La mediación regala esperanza

La mediación transforma las mentalidades y erosiona el monopolio del poder judicial. Sueña con la justicia y también con sembrar una cultura...

El vínculo ineludible entre mediación y derechos humanos

Las sociedades contemporáneas necesitan un cambio de paradigma en torno a la resolución de conflictos. La mediación es una respuesta ligada a...

Tres conflictólogos prestigiosos de la región conversan sobre la conflictividad boliviana. Carlos Sarti lo hace desde Guatemala, Alejandro Nató desde Argentina y César Rojas Ríos, boliviano, desde Paraguay.

PREGUNTA. Desde su experiencia internacional, ¿cuáles consideran que pueden ser los focos de tensión del nuevo gobierno?

RESPUESTA CARLOS SARTI (RCS). El nuevo gobierno desarrollará su gestión en una coyuntura estratégica de alta tensión, que se inicia en 2019 y continuará durante el gobierno del MAS. La fase crítica de la coyuntura estratégica se da alrededor del eje:  elecciones 2019 – golpe de estado-gobierno de transición-nuevas elecciones. La victoria del MAS diluye la fase crítica y legitimará al nuevo poder ejecutivo, pero las corrientes polarizadas siguen, y seguirán actuando y definiendo nuevas fases de la conflictividad. El abrumador triunfo del MAS no soluciona la conflictividad histórica, ni la derivada de los enfrentamientos 2019-2020, que hace emerger nuevo espacios y temas de confrontación (discurso del odio, racismo, uso de símbolos religiosos y otros).

P. ¿Podría precisar sobre qué nuevas fases de conflictividad se podrían presentar?

RCS. Percibo dos focos articuladores de tensiones: el primero, la tensión del gobierno y la ciudadanía.  A pesar de la legitimidad que da haber triunfado en primera vuelta y con el porcentaje que lo hizo, el nuevo gobierno debe hacer una propuesta y un plan de gobernanza del país. La expectativas ciudadanas sobre el nuevo gobierno es positiva, pero satisfacer las demandas de diversos sectores en un solo proceso, generará tensiones, desacuerdos y, eventualmente, conflictos. En esta perspectiva, será importante que el gobierno busque alianzas con partidos opositores democráticos. Debe prepararse  también para satisfacer la demanda ciudadana, que puede ser muy exigente. Se trata de la difícil tarea de construir hegemonía en condiciones de crisis y crispación social. El segundo, la relación del nuevo gobierno con el MAS y los sectores populares. El nuevo gobierno debe orientarse por las visiones y las estrategias actuales del MAS y actualizar el espíritu y los postulados fundantes de la “revolución democrática y cultural”. Esperamos que, en esta confrontación política e ideológica, prevalezca la sensatez, tanto en el gobierno como en dirección del MAS.

RESPUESTA ALEJANDRO NATÓ (RAN). Retomando la pregunta central, hay una expectativa que posiblemente se deba enfrentar con la realidad social, sanitaria y económica de la etapa. Además el contexto regional está castigado por la falta de una integración efectiva, el endeudamiento, la recesión y la pandemia. La necesidad de obtener recursos puede llevar al gobierno al dilema de encontrarse exigido para viabilizar la expansión de la frontera agroganadera y el extractivismo, lo que podría  representar una importante contradicción con los postulados de la protección a lo socio-ambiental y al vivir bien. También existen tensiones que provienen del resquebrajamiento del tejido social a partir de las diferentes polarizaciones: entre las áreas rurales con las urbanas; en la  política que devino de un proceso electoral -con mucha ebullición- de más de un año de duración; y, en los vínculos interpersonales, con la presencia de determinados sectores radicalizados, poseedores de narrativas de enfrentamiento, odio y racismo.

RESPUESTA CÉSAR ROJAS RÍOS (RCRR). Comparto con Alejandro sobre los puntos que destaca. Quiero hacer un énfasis y una complementación. Un énfasis sobre la recesión económica, puede tratarse de un brebaje letal, si no se revierte la tendencia, o en un brebaje vitaminizador, si se logra retomar el crecimiento económico. La complementación sobre la polarización: se trata de un fenómeno bicéfalo y ambidiestro, dos polos con miradas contrapuestas que, en cuanto pueden, se agreden. Este es un fenómeno desestabilizador y tóxico que mi país debiera dejar atrás.

P. En esto pienso que no hay persona que no coincida, pero ¿cómo lograrlo?

RCRR. Se trata de generar un viaje al corazón de los extremos, allí anidan por igual falsedades, equivocaciones, verdades parciales y anhelos legítimos, se trata de erradicar las falsedades, reconocer las equivocaciones, complementar las verdades y valorar los anhelos legítimos. Un proceso de delicada administración en una tarea densa de bicomprensión. Y de generar adicionalmente otro viaje al núcleo de la lucidez, es decir, pasar del dato electoral (55%/45%) al hecho político: en Bolivia tenemos dos bloques, y el arte de la política consistirá en buena cuenta en saber modular ese balance de poder sin convertirlo en una medición de fuerzas. Esto significa desradicalizar posiciones y saber calibrar las iniciativas políticas tanto desde el gobierno como desde la oposición.

P. Desde su visión de conflictólogos, ¿qué sugieren para hacer una gestión constructiva de los conflictos en Bolivia?

RCS. Las crisis, como la del 2019-2020 en Bolivia, tienen la virtud de mostrar a los diversos sectores sociales tal cual son, sin las máscaras de lo “políticamente correcto” que prevalece en periodos de cierta estabilidad política. Desde el horizonte de visibilidad que da la crisis política, un primer paso es analizar el debate polarizado, para determinar los sectores clave, sus discursos articuladores y las tensiones históricas  y  coyunturales. Este conocimiento es fundamental para trazar las estrategias de desescalamiento de las conflictividades.  Sera vital la construcción de escenarios de conflictividad y de profundización democrática. A la par, desarrollar algún tipo de intervención imparcial, acercamientos, comunicación, diálogo y mediación entre actores confrontados. Considero que la conflictividad crítica en el momento actual es la conflictividad sociopolítica, exacerbada por la crisis de 2019-2020.  Ante esta crisis de enfrentamiento entre proyectos de país diverso, es necesario trabajar en el sentido de despolarizar posiciones y hacer prevalecer el bien común. Hay que trabajar en la erradicación del discurso del odio, del racismo y fortalecer el debate democrático. El nuevo gobierno debe tener un gabinete de gobernabilidad democrática para gestionar, desescalar, resolver y transformar conflictos y conflictividades. Por su parte, los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil, deben generar espacios de diálogo (“Casa de la Reconciliación”) y acciones públicas para la generación de confianza intersectorial como obras de teatro, encuentros, campañas por una gobernabilidad incluyente.

RAN. Hay desafíos para el gobierno y para las estructuras opositoras. Es necesario deconstruir la imagen del enemigo, tender puentes para la integración de sectores que pretenden ser tenidos incluidos en la agenda pública, y apostar a la gobernabilidad en consensos que no impliquen puntos de llegada, sino puntos de partida para la apertura de múltiples procesos donde se puedan gestar apropiaciones recíprocas y sinergias para elaborar políticas públicas. Los actores que fueron partes de la contienda electoral deben dejar de lado sus inercias de confrontación. Esta reconfiguración requiere un Estado como articulador que debería promover abordajes integrales para la despolarización y la convivencia en todas sus expresiones. En la elaboración de lo común se pueden incluir a movimientos sociales, medios de comunicación, actores sociales y políticos en función de iniciativas, programas y acciones. No para sentarse en una mesa de definición política –resorte de exclusiva  responsabilidad del gobierno–, sino para poder transitar los múltiples procesos que puedan asimilar los conflictos y los nuevos clivajes que requieren un lugar en la vida pública.   Para evitar una espiral negativa de conflictos  es fundamental evitar alterar el orden institucional por la fuerza de la asimetría de poder y establecer nuevas dinámicas de construcción de confianza, entre oficialismo y oposición, que garanticen reglas de juego consensuadas y estables. 

RCRR. Algunos esbozos. El primero, es imprescindible trabajar en una amplia terapia colectiva, luego de un periodo traumático (las palabras y hasta los gestos desde el gobierno son decisivos, pero también desde las oposiciones, pues todos están con una piel social hipersensibilizada, y en ese sentido, la señal de la modificación de los dos tercios resulta siendo una mala señal que irrita la piel de la oposición, así como tocar las puertas de los cuarteles también crispa la del MAS); el segundo, la legitimidad en democracia es poder y un poder sin legitimidad, en el tiempo de las redes sociales, resulta más precario, conflictivo y efímero que nunca; el tercero, el nuevo gobierno debe evitar que los problemas se conviertan en conflictos, los conflictos en crisis y las crisis en catástrofes; y el cuarto –me parece el fundamental–, la única cuerda que nos mantiene atados a los bolivianos es la democracia, si desatamos la democracia abriremos la caja de los truenos. No habremos dado un paso adelante, sino dos atrás, por tanto, todos debemos cuidarla como nuestro don más preciado. [T]

REFERENCIAS:
Esta entrevista in extenso fue publicada en el periódico La Razón de Bolivia, suplemento Animal Político, 18/11/2020, https://www.la-razon.com/politico/2020/11/18/la-tarea-ahora-es-pacificar-el-pais/

Artículos Recientes

Mediación en clave crítica

En un periodo introspectivo como el de la pandemia, la autora reflexiona en profundidad sobre la resolución de conflictos y la mediación....

Polarización persistente en Bolivia

En Bolivia se pasó del orden de unos pocos, al orden de otros tantos y no se logra construir el orden de...

Decálogo anti-Polarización

La dinámica polarizadora refuerza estereotipos y corroe el tejido social. Los autores plantean diez claves para intentar evitar el derrotero de la...

«La región seguirá con interés y expectativa el proceso constituyente chileno»

• Por SANTIAGO DAROCA OLLERSociólogo boliviano de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Lausana,...

2021, año de grandes eventos

LUZ DE LOURDES ANGULO, Directora del Instituto de Mediación de México. Iniciamos un 2021...