domingo, noviembre 27, 2022
REVISTA INTERNACIONAL DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN, NEGOCIACIÓN Y DIÁLOGO
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DEL INSTITUTO DE MEDIACIÓN DE MÉXICO

La magia envolvente de los Congresos Mundiales de Mediación

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Magia porque se renuevan los temas. Magia porque se trata de una atmósfera de optimismo permanente. Magia porque muchos de los expositores y las expositoras son magos de la palabra. Y es que la mediación, en cada Congreso, es ebullición jubilosa.

  • Turbulencias.

Los Congresos Mundiales de Mediación tienen historia y un largo camino. El próximo se realizará en Sucre, capital constitucional de Bolivia, y de la mano de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca, próxima a cumplir 400 años de vida. Se trata de la versión decimoctava. El primero inició el año 2005, la sede: Hermosillo, México. Luego un arcoíris de países: Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Brasil, Argentina, Senegal, Italia y México, donde siempre retorna, una especie de Ítaca desde donde se tejen, destejen y retejen anhelos; aunque su columna vertebral se mantiene casi incólume: las conferencias, los diálogos filosóficos, la exposición de casos exitosos de mediación, los foros de análisis dialéctico y la presentación de nuevos libros. Una comunidad imaginada que se fue tornando con el paso del tiempo en una comunidad realizada y actualizada anualmente.

Pero sigamos.

El conde de Mirabeau dijo en la Asamblea constituyente de 1789, dirigiéndose al emisario del Rey: Id a decir a vuestro amo que estamos aquí por la voluntad del pueblo y que no nos moverán de aquí más que por el poder de las bayonetas. Nada más lejano del pensar, sentir y decir del movimiento mediador. Todos los mediadores/as sienten que están aquí, en este planeta con sus congojas y esperanzas, para hacer del mismo una morada de la palabra, y que los mueve el compromiso y el llamado de los otros, seres de carne y hueso que requieren de ese tercero imparcial como dos orillas necesitan de un puente para comunicarse y unirse. Nadie se siente un conde o una condesa, pero traen nobleza en sus almas. Y por eso la mediación, que siempre se conmueve, se mueve infatigable. Toma el cielo por asalto en pos de un mañana mejor.

Una cita esperada

Una vez terminado un Congreso, ya se empieza a esperar el siguiente. Es un espacio intenso de oxigenación intelectual y calidez humana. Es una cita esperada durante todo el año que representa una semana de intenso trabajo, por un lado, pero también de mucho intercambio y enriquecimiento mutuo, según la experiencia de Danilo y Mara Morelli, ambos mediadores italianos y habitués de los Congresos.

Para cada participante y expositor el Congreso toma un significado particular. Desde ser su primera vez, pasando por una experiencia única, hasta un encuentro fraterno con los viejos amigos/as. Para Graciela Frías, mediadora mexicana, significa devolvernos al espacio donde hemos sido felices, donde reímos, donde nos enojamos y nos encontrarnos, donde bailamos y nos abrazamos… donde celebramos la vida, y donde nos une el genuino interés por los otros. Donde hemos compartido dolor y alegría, donde trabajamos y desarrollamos ideas para tener un mundo un poquito mejor… a pesar de la adversidad.

Suman y siguen las expresiones que destacan el vínculo humano que se teje y hasta se borda en los Congresos. En palabras de Josep Redorta, conflictólogo español, hay intención y pasión. Aquellos que desde hace ya años hemos tenido la oportunidad de participar podemos afirmar, sin ninguna duda, que hemos hecho amigos y amigas por todas partes. Que hemos aprendido a escuchar y a escucharnos. Que hemos lanzado iniciativas e ideas que hoy se reiteran por toda Latinoamérica. Los participantes de otras partes de Latinoamérica siempre nos hemos llevado las mejores sensaciones.  ¡Qué buena siembra se ha hecho y se sigue haciendo!

También está lo intelectual y académico. Juan Carlos Vezulla, mediador comunitario argentino lo destaca: Se trata de una enorme satisfacción para poder escuchar las últimas experiencias, las últimas reflexiones, nuevos conceptos, resultados de investigaciones que presenten las/los colegas, y poder tomar contacto con las personas que participen del Congreso, para abrir los ojos ante su realidad, necesidades, expectativas y experiencias. Escuchar, aprender mucho y seguir cuestionándome. En este mismo sentido apunta Héctor Hernández, abogado y mediador mexicano, basado en un sinfín de participaciones en los Congresos Mundiales y Nacionales de Mediación: La oportunidad de escuchar y aprender de las personas más autorizadas en mediación.

Para Fernando Díaz Colorado, psicólogo reflexivo y mediador colombiano, señala que los Congresos son un intento por cambiar ese paradigma retributivo por un paradigma restaurativo, dialogante, ético y hermenéutico. Son instrumentos esperanzadores para los que pensamos que los seres humanos somos capaces de hacer la paz, capaces de dialogar, capaces de reconciliarnos y capaces de caminar por los senderos de la paz y la armonía social. Para los que pensamos que la justicia no se define sino que se realiza a través de la eliminación o atenuación de la injusticia y el sufrimiento humanos.

Un paso más allá, Jorge Pesqueira Leal, inspirador y líder de los Congresos, observa un aporte sustantivo que implica cambios en las instituciones y la sociedad. Los países de varios continentes que participaron en los congresos experimentaron cambios en su derecho positivo, pues en algunos casos se reformaron sus leyes fundamentales así como las secundarias en la materia, y paso a paso se legitimó la justicia autocompositiva, alternativa o los MARCs en todos los espacios donde los conflictos se suscitan, desde aquellos que tienen relevancia internacional o local, vinculados o no a los sistemas de justicia, podemos afirmar entonces que los congresos contribuyeron a la promoción de la paz en un mundo cuyo signo distintivo es la violencia, así como a mejorar la convivencia cotidiana y acercar la justicia donde se necesita y, sobre todo, que los elementos básicos de la agenda se incorporen a las políticas públicas de aquellas naciones que procuran cumplir con la misión que justifica su existencia.

Esto y más traen de la mano los Congresos. Está el conocimiento como protagonista central. Las conferencias que orquestan un coro polifónico que aguzan la inteligencia y la escucha activa. También la red de vínculos humanos que parece vibrar a un mismo compás y trazar la esperanza en cristalizar la cultura de paz.

Anécdotas, bellas anécdotas

Todos los Congresos traen consigo un sin fin de anécdotas. Se podría coleccionar ese arcoíris de incidentes curiosos y entretenidos, debajo de cuya piel, se recuesta una sutil enseñanza.

Una de gran calibre la recuerda Jorge Pesqueira Leal, pues tiene que ver con el concepto que expresó un ex presidente en la inauguración de un Congreso: En el marco de la ceremonia inaugural de uno de los Congresos Mundiales de Mediación, el presidente de una nación latinoamericana, sostuvo que la mediación ha sido hasta ahora una estrategia de dominación aprovechada por las relaciones imperialistas a favor de sus propios beneficios. Claro, estas palabras retumbaron entre los asistentes, en particular entre los conferencistas y los instructores de talleres, pues se sintieron cuestionados desde sus raíces.

Anécdotas he vivido muchas –apunta Laura Quiroz, mediadora escolar mexicana, devolviéndose al pasado–, algunas no tan deseables, pero de las cuales siempre aprendes; por ejemplo, el terremoto de 2017 en Puebla, México, donde tuvimos que rehacer el congreso en 24 horas para que continuara y hubo de trabajarse mucho con las emociones, con su contención, con el dolor y el temor. Nos mostró a todos tal cual somos ante el peligro, la incertidumbre y la fragilidad que finalmente nos caracteriza. Logramos resurgir, reorganizarnos y tener un congreso muy bonito. Y de esta salta a otra anécdota con un dulce aroma a reconocimiento: Fue cuando conocí a Josep Folger en persona, en 2005, en Hermosillo. Era la primera vez que seríamos sus anfitriones y estaba esperando a que llegara. Al momento de verlo, saco rápidamente de un sobre su libro La promesa de mediación. Todo deshojado, totalmente deshecho y le pedí que me lo autografiara. Todavía no sé si su mirada de sorpresa y su sonrisa fueron por la petición o por ver cómo el libro estaba como una baraja. Lo guardo como un gran tesoro.

Otra perla de la memoria de Juan Carlos Vezulla: En el primer congreso mundial, en Hermosillo, México, le comenté a Jorge Pesqueira un trabajo que realizaba con las comunidades que llamo de la mediación para la comunidad participativa y él me invitó a compartir esos conceptos con los internos del CERESO de Hermosillo [centro de readaptación social donde se purgan las condenas por los delitos cometidos]. Fue para mí una maravillosa experiencia impar que me posibilitó poder desarrollar mejor mi trabajo con comunidades privadas de la libertad y repensar el trabajo con las comunidades en general.

Memorable por lo gracioso fue lo que le ocurrió a Héctor Hernández. Durante el Congreso Mundial de Buenos Aires (2018), caminando por el centro de la ciudad, los transeúntes me confundían con el cantante Jairo y me detenían para pedirme un autógrafo y sacarse una foto. Yo dócilmente se los di.

De otro talante, Danilo y Mara Morelli, recuerdan con nostalgia esta anécdota: Quizás un momento de gran emoción fue tomar la palabra y el podio, durante el cierre del IX Congreso Mundial de Hermosillo, para anunciar la celebración del X Congreso en Génova, Italia, nuestro país de origen y la ciudad donde vivimos.

Inclusive una de amor y lazo eterno. La recuerda Graciela Frías: El encuentro entre Gloria Novel y Enrique Suárez en el Congreso de Hermosillo y que concluyó en boda, y donde aún comparten sus vidas y parte de su trabajo en el ámbito de la mediación y la construcción de cultura de paz.

Sucre abre sus puertas blancas

El congreso en un mito que se alimenta y se agiganta con cada evento. Esta vez, a 2.810 metros, la altura que tiene Sucre, la próxima sede y capital constitucional de Bolivia, el mito dará un nuevo paso en la escalera de su ascenso para desde allí levantar la voz al mundo.

Alejandro Nató, ícono de los Congresos, señala con tono reflexivo: En este próximo congreso que se realizará en Sucre, Bolivia, pienso que la expectativa es mayor, ya que la necesidad del intercambio de ideas y la interacción personal, pospuesta por la pandemia, se han transformando en una necesidad para compartir entre quienes hace muchos años trabajamos y practicamos mediación con aquellos que se adentran en este quehacer.

Sucre, Bolivia, sede del XVIII Congreso Mundial de Mediación.

¿Cuáles son las expectativas sobre el próximo Congreso Mundial de Mediación a realizarse en Sucre? En la mirada de Yesenia Pesqueira, parte activa de su organización, manifiesta sin dudar que en todos los Congresos la expectativa es alta, siempre se trata de ir escalando e ir creciendo; pero considero que este será muy especial ya que nos reencontrará después de tres años, a pesar de que la virtualidad nos ha permitido seguir en contacto y aprendiendo, no cabe duda que la oportunidad de aprender de viva voz de quienes trabajan en sus países en estos temas es incomparable. Único.

Esta es la impronta que marca cada uno. Para Graciela Frías, ejercitando una mirada global, señala que los Congresos Nacionales y Mundiales, con sede en México, Chile, Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil, Italia, Perú, Colombia, Senegal y con la participación de expertos de esos países y de Francia, Uruguay, Portugal, España, Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, Suiza, Canadá, Israel, Túnez, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Ecuador y Cuba, constituyen genuinas redes internacionales e interdisciplinarias con visión hacia un mismo rumbo. Definitivamente los Congresos son y han sido repositorio de saberes y experiencias que en constante movimiento han contribuido a la evolución de la mediación en México y el mundo.

Sucre, la Ciudad Blanca de América, será la siguiente cita. La próxima parada de la palabra mediadora y la resolución de conflictos. Nuevamente se abrirá el grifo de saberes, prácticas, metodologías y se renovará la inspiración que se requiere para tejer la siempre inacaba cultura de paz. [T]

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