martes, abril 20, 2021
REVISTA INTERNACIONAL DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN, NEGOCIACIÓN Y DIÁLOGO
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DEL INSTITUTO DE MEDIACIÓN DE MÉXICO

«La región seguirá con interés y expectativa el proceso constituyente chileno»

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• Por SANTIAGO DAROCA OLLER
Sociólogo boliviano de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Lausana, Suiza. Asesor de paz y desarrollo de la Oficina de la Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala.

Al menos tres frentes marcarían el 2021: la gestión sanitaria de la pandemia, la recuperación socioeconómica y las tensiones por la resignificación de la relación Estado-Sociedad.

La pandemia de la Covid-19 seguirá siendo un factor con incidencia en el ámbito sanitario, económico, social y político. Las expectativas respecto a la llegada de la vacuna estarán en directa relación con el impacto de la segunda y eventual tercera ola de contagios. Mientras los servicios de salud y la ocupación de camas no se saturen y la mortalidad no se dispare, la vacuna será menos susceptible a convertirse en bandera política y la gente seguirá adaptándose a convivir con la Covid-19. En este sentido, se ve difícil volver a situaciones de encierro prolongadas, pues el conocimiento es mayor y las condiciones objetivas (protocolos de atención, incluso domésticos y tratamientos más consolidados, entre otras.) y subjetivas (disposición de la gente a cumplir las medidas, sentimiento de riesgo y peligro, entre otras) han cambiado. La gestión de la pandemia estaría relacionada a ir consolidando una nueva normalidad, lo que incluye lidiar con los impactos de las nuevas cepas del virus. 

Esta no es una tarea fácil y afectará directamente la eficacia de la recuperación económica y el combate a la pobreza estructural y a la generada por la pandemia. Esta dinámica será parte central de la agenda pública. Las proyecciones de crecimiento de la CEPAL para la región no son altas (3.7%) justamente por la incertidumbre que todavía generará la gestión de la pandemia. Sin embargo, la eficacia de la recuperación no solo está relacionada con esta dinámica, sino también con la capacidad que tengan los gobiernos de avanzar hacia una resignificación de la relación entre Estado y Sociedad. La pandemia también puso en el centro la acción del Estado y la calidad y la significancia de esa centralidad se jugará en el 2021. De esto dependerá mucho si el reconstruir mejor (que implica, entre otras cosas, un crecimiento ambientalmente sustentable e inclusivo) es verdaderamente posible o la renovada centralidad estatal fortalecerá lógicas prebendales y corporativas para reconstruir como antes.

La resignificación de la relación Estado/Sociedad estará relacionada también con procesos electorales complejos que viviremos en la región y sus resultados serán un claro mensaje en las posibilidades de esta resignificación. Esto se jugará en elecciones generales (Perú, Ecuador, Chile, Honduras, Nicaragua), elecciones subnacionales/federales (El Salvador, Bolivia, Chile, México, Argentina), elecciones legislativas de medio término (El Salvador, Argentina, México) y la elección de miembros de la Asamblea Constituyente en Chile. La región seguirá con mucho interés y muchas expectativas el proceso constituyente chileno, que podría ser inspiración en otros países justamente para resignificar la relación Estado/Sociedad. Al respecto, y utilizando el concepto acuñado por Fernando Calderón, la pregunta clave será por cuánta política en las calles necesitará la región para resignificar esta relación, ya sea mediante procesos constituyentes o mediante respuestas estatales que apunten a abordar genuinamente las diversas demandas y necesidades de nuestra sociedad latinoamericana. [T]

“El reto de este 2021 es cambiar los patrones de convivencia de la humanidad”

“Un conflicto inicia y concluye en los corazones y mentes de las personas,
no en las cimas de las colinas”
AMOS OZ, Tale of love and darkness (2002)

La humanidad ha evolucionado, la configuración social venía en un proceso de transformación que se vio acelerado con los sucesos acontecidos durante el año 2020. Esta evolución alcanzó muy diversas áreas, como lo son patrones de convivencia, enseñanza, alimentación, transacciones comerciales, entre muchos otros. Históricamente, la manera como una sociedad afronta, gestiona o resuelve sus conflictos caracteriza su evolución dependiendo de la incorporación o no, de la utilización de maneras colaborativas de solucionar sus discrepancias. El reto por afrontar este 2021 es hacer conciencia de la importancia que tiene para la humanidad realizar un cambio permanente de los patrones de convivencia entre los seres humanos, quedó muy claro que la cultura basada en individualismo no responde a las necesidades actuales en las cuales el individuo necesita de la colectividad para subsistir. Destacando la manera en la cual se resuelven los conflictos de los integrantes de una sociedad, pues trascienden y afectan de manera global a todos.

Por ello, destaca la necesidad de crear, socializar e implementar mecanismos por medio de los cuales la comunidad busque la satisfacción de sus propios intereses sin imponer por la fuerza acciones en las cuales acabe ganando el más fuerte dentro de una cultura de confrontación que ya no satisface a nuestra sociedad. El reto es implementar una ideología acompañada de herramientas de protección del colectivo en su conjunto, pues se transforma en una garantía de los mismos integrantes de una sociedad frente a otros y a la colectividad. Logrando pasar de una sociedad donde impera una paz impositiva a una evolución de la humanidad que proporcione a sus integrantes herramientas que verdaderamente salvaguarden los intereses de todos.

Estoy convencida de que los retos que hemos afrontado no son un retroceso de la humanidad, ¡el mundo no empeora, mejora! Somos una sociedad que ha madurado y encontrado que la confrontación no es el medio que debe de regir nuestra convivencia, sino que es el amor, la compasión y la solidaridad entre todos los habitantes de nuestro planeta como lograremos sobrevivir.

El reto es transformar esta utopía en realidad y la única manera de lograrlo será uniendo esfuerzos entre todos, dejando de lado falsos protagonismos y luchar por una sociedad en la cual las necesidades de los demás sean mías, y las mías sean de los demás. Aprendiendo que el conflicto se resuelve creando una nueva historia en la cual todos ganan, se respetan y fortalecen sus relaciones. [T]

• Por ROSARIO RAMOS OQUITA, mediadora mexicana.

“La indignación social puede crecer este 2021”

Las manifestaciones de los últimos tiempos en Latinoamérica, incluso durante la pandemia Covid-19, evidencia que la polarización de posiciones antagónicas en la sociedad se amplía, y existe una mayor desconexión humana en la que fácilmente demonizamos al otro, lo etiquetamos y descalificamos como de izquierda, derecha, radicales… La desconexión de los parlamentos (congresistas, diputados, senadores, asambleístas) con el sentir de la población, el abuso del poder político y del poder económico alineado a la corrupción genera indignación en la población. La crisis económica, más la desigualdad económica y social, también genera indignación porque la gente se siente excluida, el interés y necesidad del sentido de pertenencia no es satisfecho, y algunos consideran que solo unos pocos se beneficiaron del sistema.

Existe desconfianza en las instituciones y las personas se sienten vulnerables. La democracia es frágil. La frustración y el desencanto es fácilmente manipulable, el resentimiento de las masas puede quebrar el tejido social y la moral de la sociedad, y aparece el populismo autoritario antidemocrático que puede tomarse el discurso de reforma del sistema. Cuando la población siente que fue manipulada, ignorada o engañada, la indignación crece, y si este trato viene de quien parece tener más poder, la indignación crece aún más. Este panorama continuará en el 2021.  ¿Queremos continuar con esta interacción y polarización posicional?

La población necesita ser escuchada. No es constructivo ni positivo para la democracia polarizar asuntos con un simple a favor o en contra de posiciones, sin primero tener un claro entendimiento y comprensión de los intereses, las preocupaciones, los deseos, los temores y las aspiraciones de los involucrados. Para construir legitimidad social debemos escucharnos para entendernos y dialogar para consensuar. Debemos involucrarnos en conversaciones genuinas y dignas, basadas en intereses y no en posiciones (demandas o exigencias), debemos ser más inclusivos, participativos y enfocarnos en la solución conjunta de problemas. Si los mecanismos institucionales para canalizar los intereses –preocupaciones, necesidades y aspiraciones– de la población no son percibidos como confiables o legítimos, se deben crear nuevos mecanismos y procesos para escuchar múltiples intereses, generar mutuo entendimiento y colaborar en democracia. Para lograr esto se podría utilizar el Proceso de Construcción de Consenso con enfoque de beneficios mutuos para lograr legitimidad social y generar política pública concertada. Ciudadanía es más que ir a votar, es comprometerse y ser responsable para que la democracia funcione para todos, y el Estado debe escuchar todas las voces para generar confianza, prevenir conflictos y fortalecer la democracia. [T]

• Por LUIS ORE IBARRA, Especialista peruano en negociaciones y procesos de consenso.

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