sábado, noviembre 26, 2022
REVISTA INTERNACIONAL DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN, NEGOCIACIÓN Y DIÁLOGO
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DEL INSTITUTO DE MEDIACIÓN DE MÉXICO

López Obrador, narrativa polarizadora

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El Presidente mexicano goza de popularidad, también tiene su particular forma de hablar. Una plagada de mecanismos discursivos polarizadoras. Este artículo los pone al descubierto.

  • Por Julián Portilla, Profesor de mediación y resolución de conflictos en Champlain College en Burlington Vermont.  Mediador para el Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (MICI-BID).

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, goza de una amplia tasa de popularidad. En su punto más alto, en enero de 2019, se encontraba en 79 por ciento. La aprobación bajó, pero se mantiene en alrededor de 60 por ciento, con la mayoría de las encuestas entre 64 y 69 por ciento, según cifras de Oráculus, una organización dedicada al análisis y ponderación de las encuestas en México (oraculus.mx). Si bien la aprobación personal no se extiende en automático a la aprobación de sus políticas públicas, sigue siendo envidiable para cualquier presidente a la mitad de su mandato.

AMLO llegó al poder por el hartazgo de los mexicanos con las acciones y omisiones de los gobiernos previos, por el incremento de la violencia criminal y la constante corrupción percibida por los medios de comunicación y la sociedad. La plataforma del presidente se basaba en tres puntos principales: acabar con la corrupción, recortar el gasto público lo más posible y reducir la pobreza como la desigualdad. Esta plataforma fue bien recibida por una población que sentía que los gobiernos del PRI (centro-izquierda) y del PAN (centro-derecha) no lograban avanzar en estos aspectos.

Otra fuente de la popularidad de AMLO, como de varios de sus homólogos populistas en el mundo, es su forma de hablar, diferente de los políticos más tradicionales. Sus seguidores perciben que sus formas discursivas son más sinceras, más directas. Según esta percepción, AMLO no parece hablar como político, sino que dice las cosas como son.

Herramientas discursivas

¿Qué herramientas discursivas usa AMLO para promover su punto de vista y criticar a sus opositores y críticos? ¿Qué efectos tienen estos mecanismos sobre la polarización? Fenómeno del que se ha tratado ya muchas veces en este medio y que, como en tantos países de Latinoamérica, se observa en México.

Toda figura política usa la retórica y sus pronunciamientos públicos para promover su punto de vista y criticar a sus opositores: selecciona los hechos que más apoyan sus puntos de vista, descarta los que no, usa narrativas que manipulan a su favor lo que ocurre y distorsiona los puntos de vista de la oposición. Ahora bien, lo mismo como candidato que como presidente, el discurso de AMLO va más allá. Utiliza lo mismo formas sutiles que agresivamente directas de generar mayor polarización, auto justificación y descalificación de personas críticas. Parte de su fuerza viene de su capacidad de unir a sus seguidores, basado en gran medida en ubicar frente a él a los otros, los malvados, cuyas críticas solo pueden provenir de motivos ilegítimos. Su capacidad de unir en contra del otro está muy desarrollada y tiene gran éxito, como demuestra su aprobación en las encuestas.

La cantidad de discursos e interacciones de AMLO con prensa y el público en general es enorme. Donde otros presidentes manejaron cuidadosamente sus apariciones en público y sus interacciones con los medios, AMLO sale diario y a veces varias veces al día. Sobran oportunidades para estudiar sus formas retóricas.

Desde el inicio de su gobierno, AMLO ofrece conferencias de prensa a las siete cada mañana, cinco veces a la semana. La gran mayoría, en Palacio Nacional; otras veces, al comenzar giras por los estados. Son conocidas como las mañaneras y se prolongan por alrededor de dos horas. Otros eventos en los que participa durante las giras, aunque a veces tienen motivos temáticos de gobierno, casi siempre tienen formato de mítines políticos.

Todas las mañaneras (como los demás discursos), se transcriben y se publican en el sitio https://lopezobrador.org.mx/ . La propuesta de este ensayo es analizar algunas herramientas discursivas empleadas por el presidente a la luz del efecto que tienen en la polarización política y social. Tomé como material principal algunas transcripciones de conferencias mañaneras de los últimos meses, entre octubre de 2021 y enero de 2022. Se trata, pues, de un breve análisis de una muestra al azar de discursos cotidianos del mandatario mexicano. No se trata de identificar momentos políticos significativos o días solemnes, simplemente acercarnos a la retórica del presidente en el día a día. No pretendo debatir la sustancia política o la visión del Presidente, solo hacer explícitas las herramientas discursivas que utiliza.

Estas tácticas discursivas coinciden con análisis que se realizaron sobre otros ejemplos del continente americano. Después de varios años de chavismo, Mireya Lozada identifica siete elementos de la psicología de la polarización social en Venezuela. Estos elementos fueron antes identificados por Ignacio Martín Baró después de una década de guerra civil en El Salvador:

  • Estrechamiento del campo perceptivo (percepción desfavorable y estereotipada: nosotros-ellos).
  • Fuerte carga emocional (aceptación y rechazo sin matices).
  • Involucramiento personal (cualquier hecho afecta a la persona).
  • Quiebre del sentido común (posiciones rígidas e intolerantes suplantan la discusión, el diálogo o debate de posiciones diversas).
  • Cohesión y solidaridad al interior de cada grupo y conflicto latente o manifiesto entre grupos opuestos.
  • Familias, escuelas, iglesias u otros espacios sociales de convivencia se ven obligados a posicionarse en alguno de los polos.
  • Personas, grupos e instituciones sostienen las mismas actitudes.

Mecanismos discursivos

Muchos de los mecanismos discursivos de AMLO siguen esta lógica. En la pequeña muestra de siete conferencias de prensa identificamos los siguientes mecanismos discursivos:

  • Dicotomía absoluta: nosotros los buenos, ellos los malos.

AMLO reduce constantemente los hechos hasta llegar a dos bandos: por un lado, quienes lo apoyan y, por el otro, todos los demás, que suelen caer en distintas categorías: corruptos, conservadores, grupos de interés o defensores del statu quo. Ejemplo, 6 de octubre: Promovieron un amparo y frenaron el decreto, para volver a llenar los vasos, porque no les importa a ellos que se inunde un pueblo, una región, un estado, varios estados, no les importa que se beneficie la gente, que no aumente el precio de la luz, a ellos los que les importa es el lucro, se sentían los dueños y como compraban a los funcionarios, los cooptaban, pues hacían lo que querían, México era tierra de conquista, se dedicaban a saquearnos. Entonces, eso ya se terminó; sin embargo, se oponen a estas reformas.

Esto genera un malo de película, una narrativa de héroes (nosotros) contra villanos (ellos). Un ente anónimo al que se le puede asignar características malévolas para luego poner las acciones e intenciones propias en contraste, ubicándose así como el héroe de la narrativa en contra de los malos.

  • Los medios de comunicación como enemigos

Todo mandatario se pelea con los medios de comunicación. Ya sea porque cree que no captaron bien la información, que el medio no fue justo con las acciones o intenciones que se le dieron a alguna acción o por cualquier razón. En el caso de AMLO, va más allá de debatir las interpretaciones y lecturas o la misma práctica periodística que pudo haber mostrado cualquier medio. En su caso, los medios críticos son uno de los blancos más frecuentes del presidente, a tal grado que AMLO tiene un segmento recurrente en sus mañaneras. Ejemplo, 8 de octubre:

Vamos a continuar, les invitamos para que nos acompañen, vamos a la sección de Quién es quién en las mentiras de la semana.

Se trata de una revisión de la cobertura de prensa con la que el presidente esté inconforme. En este ejercicio, se resaltan críticas de medios y periodistas específicos, nombrando a veces la publicación y muchas veces al o la periodista que escribió la nota.

Si un medio o un periodista logran un lugar en este segmento de las mañaneras, está claro que queda descalificado de entrada, tachado de mentiroso. Lo peligroso y polarizante de esta herramienta es que va reduciendo el espacio de crítica, diálogo, debate y exploración de visiones, creencias o interpretaciones sobre los hechos y las intenciones de las personas mencionadas. Ya no es una cuestión de diferir sobre la forma ni la sustancia de la nota periodística, sino de la motivación del o la periodista o del medio. El lenguaje en este caso puede ser radical. El presidente se ha referido a dos diarios nacionales, Reforma y El Universal, como pasquín inmundo.

Ejemplo, 7 de enero: No quieren que las cosas cambien porque, imagínense a los periodistas, eran como ciudadanos predilectos del régimen, ganaban muchísimo dinero, no pagaban impuestos; y los jefes, pues tampoco. Estamos hablando de evasión de impuestos, de dinero que debía llegar al pueblo y no llegaba porque se quedaba en manos de unos cuantos. Entonces, están muy enojados con eso. Por eso la conformación del bloque conservador (...) Miren el Reforma. Es un boletín, un pasquín del conservadurismo. Todo contra nosotros… Porque son tendenciosos. Ese es el periodismo de derecha, del periodismo conservador: muy deshonesto, y nada objetivo ni nada profesional ni nada independiente. Por eso hablo de que es un boletín del conservadurismo.

El Presidente califica la fuente de críticas al gobierno o a él ya sea como anti-transformación o conservador, diciendo que la persona que lo critique quiere mantener el statu quo. Se le atribuyen a esa crítica motivos personales no legítimos, en general, la corrupción. En vez de entender las críticas como diferencias de perspectivas, interpretaciones o visiones diferentes, AMLO entiende o, mejor dicho, proyecta, que la fuente de las críticas es la corrupción misma. No deja lugar para críticas que vengan de personas también hartas de la corrupción, o que busquen transformaciones importantes para la sociedad mexicana, pero de distintas formas.

  • Todos los que no están de acuerdo con nosotros son corruptos

Ejemplo, 6 de octubre. Ahora tenemos la posibilidad de informar en estas conferencias. No es para presumir, pero son muy vistas por todos los ciudadanos, mucha gente, hasta los que no nos quieren, aunque hagan coraje, las ven; y qué bueno, porque así tienen la otra versión, no la que les transmiten los medios de información, que en su mayoría están al servicio de los que antes se sentían dueños de México y se dedicaron a robar, a saquear y que por eso pues están inconformes, los entiendo perfectamente.

El mecanismo es tomar ciertas afirmaciones y aplicarlas uniformemente a cualquier ente crítico de su función. No hay lugar para diferenciar entre mejores o peores, más o menos precisos. O se dice la verdad que viene exclusivamente de la única fuente de verdad (el Presidente) o se dicen mentiras que es todo aquello que viene como crítica de cualquier parte, ya sea dentro o fuera de su movimiento.

  • Información que no tiene como fuente el Presidente no es veraz

Ejemplo. 16 de noviembre: Cuando impusieron la llamada reforma energética en el gobierno anterior, la gente no se enteró, no supo de qué se trataba, lo tengo muy presente porque nosotros estábamos muy preocupados y ocupados para que no se aprobara esa reforma energética, que no se privatizara el petróleo y la industria eléctrica.

La única fuente digna de información es el Presidente mismo. Con frecuencia, AMLO se refiere a la falta de información antes de su llegada y a la transparencia una vez que llega. No ofrece más demostración de esta generalización que el hecho de que él lo afirme.

  • El lucro es esencialmente malo

Ejemplo, 7 de enero: La reforma eléctrica, que es para que no aumente el precio de la luz, que no se siga entregando subsidio a empresas extranjeras, que se corrija la injusticia de que empresas que promueven, que patrocinan al periódico Reforma, como Oxxo, paguen menos de luz que lo que paga una familia en su hogar, porque los de Oxxo eran parte del grupo dominante con sus periódicos y sus influencias.

Entonces, la reforma eléctrica es para que se acabe el apoyo extraordinario, el trato privilegiado para los de arriba y el maltrato a los de abajo, para eso es la reforma, y que garanticemos que no aumente el precio de la luz, para eso es la reforma. Y también para que el litio no se privatice, porque es un mineral estratégico, para eso es la reforma (…) Entonces, los legisladores van a definirse y vamos a saber quién es quién, de qué lado están, si están del lado de Iberdrola y de las empresas extranjeras y de los que reciben los privilegios, o están del lado del pueblo. Y si lo vemos políticamente, es si están del lado de López Mateos o del lado de Carlos Salinas de Gortari. Está interesante esa reforma.

  • Coctel de villanos

Se identifica a los villanos y se les asocia a todos los males del país de forma general. Se identifican actores particulares, por lo general empresas que luego son calificadas como capitalistas rapaces que representan todos los males del capitalismo. La herramienta discursiva es promover la percepción de que todas las empresas o entes mencionados son así. Su afán de lucro va directamente en contra del pueblo, que él representa. Dos villanos muy frecuentes en sus discursos son la cadena de tiendas de conveniencia OXXO y una empresa energética española, Iberdrola. En estos párrafos AMLO logra reunir varios villanos: El periódico Reforma y las empresas mencionadas, y además los asocia con su villano preferido de la política, el expresidente Carlos Salinas de Gortari. Se hace así un coctel de villanos, que da mayor dramatismo y contundencia a sus afirmaciones.

  • Descalificar a la autoridad electoral

En el mismo discurso también se identifica a otro de los villanos favoritos de su película, el Instituto Nacional Electoral (INE). En este caso, lo que convierte el INE en villano son críticas que hizo al partido de gobierno y al Presidente por intervenciones electorales prohibidas en las leyes electorales. El mecanismo discursivo aquí es legitimar la función del INE como árbitro y juez imparcial, pero caracterizarlo como corrupto y de estar en su contra por realizar la función que él mismo acaba de legitimar: La segunda reforma es la electoral, porque tenemos que resolver el problema de que no actúan los del Consejo del INE como árbitros, como jueces. Son un partido, están en contra de nosotros. No deberían de estar ni a favor ni en contra de nadie, su función es hacer valer la democracia, garantizar un pie de igualdad, evitar los fraudes electorales, que las elecciones sean limpias, sean libres, impulsar la democracia participativa; pero resulta que se ladearon, no de ahora, ya llevan tiempo. Entonces, necesitamos una reforma.

  • Acusaciones sin matices

Para rematar, en el siguiente párrafo, el hilo conductor narrativo del presidente se dirige hacia los dos temas a los que vuelve constantemente, la corrupción y la austeridad. Parte de este mecanismo es quitarle dimensiones a las cifras que cita en cuanto a gastos. Habla de gastos relativamente pequeños como ejemplos de grandes despilfarros (como el costo del internet para el avión presidencial) tanto como montos más significativos. Sin contexto o comparación, los datos son incomprensibles: Y, luego, también se requiere que haya austeridad. No puede ser posible que se gaste tanto en el órgano encargado de garantizar y de organizar las elecciones, 20 mil millones de pesos es muchísimo. México es el país que más gasta en elecciones del mundo; pero, además, sin la credibilidad. ¿Mantener un aparato para que no haya certeza, para que no haya justicia, un aparato oneroso, caro?

En este caso el Presidente no menciona que el INE es el único órgano electoral del mundo que tiene entre sus funciones dotar a cada ciudadano de una credencial de elector con fotografía y múltiples mecanismos de seguridad, así como hacer un seguimiento de todos los medios de comunicación del país durante las campañas electorales, nacionales y locales. Es decir, evita ubicar la dimensión de lo que condena, al tiempo que convierte a la autoridad electoral en un enemigo de la mayor importancia, si se atiende la frecuencia con que se refiere negativamente a esta institución.

  • Enemigos ad hominem

Ejemplo, 15 de diciembre: Entonces, si ellos [el PRI] votan en contra de esta reforma, pues están traicionando los orígenes de ese partido. Es traicionar a Lázaro Cárdenas, a Adolfo López Mateos, es continuar manteniendo como jefe político y moral a Carlos Salinas de Gortari.

Esta versión de los villanos es una variante sobre la creación de grupos amigables y enemigos. En esta variante, la persona que esté en contra de esta reforma en particular, por cualquier razón, no solo está en contra del gobierno actual o de AMLO, sino está alineada con Salinas de Gortari, uno de los villanos preferidos. No es la asignación de la persona crítica a un equipo de villanos anónimo o de punto de vista política general de otra corriente, como puede ser el punto de vista conservador, sino la asociación con un personaje específico con el que pocas personas se declararían a favor públicamente. El efecto que tiene es el estrechamiento del campo de pensamiento y de las razones por las cuales uno pudiera tener puntos de vista diferentes al Presidente.

En conclusión, el discurso de AMLO responde a un esquema populista de manual, eficaz en la generación y radicalización de una polarización política y social constante, para ubicarse siempre como el polo positivo que representa la voz del pueblo. [T]

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