jueves, febrero 25, 2021
REVISTA INTERNACIONAL DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, MEDIACIÓN, NEGOCIACIÓN Y DIÁLOGO
PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DEL INSTITUTO DE MEDIACIÓN DE MÉXICO

Mediación Insight

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• Por REYNA ELIZABETH GARCÍA MORAGA
Profesora investigadora del Departamento de Ciencias Sociales y Presidente de Academia de Ciencias Jurídicas, Psicológicas y Educativas de la Universidad de Sonora.

Hace poco tiempo me di a la tarea de escribir un artículo sobre el Índice de Bienestar de los mexicanos con relación al producto interno bruto. Palabras más, palabra menos, el documento concluye que, aunque son distintos, el PIB y el Índice de bienestar no son indicadores que se excluyen, sino que se deben complementar y que en todo caso lo saludable es revisar ambos indicadores con todas sus variables para establecer políticas públicas inteligentes, visionarias, encaminadas a reducir las desigualdades en todos los ámbitos.

Hoy reflexiono sobre eso y si bien se insiste en el particular, lo cierto es que la realidad cotidiana nos está siendo invadida por el dolor y la tristeza. La pandemia del Covid-19 está estrujando incluso los cimientos más firmes de las economías consideradas más fuertes. Tanto como a las personas en lo individual y colectivo.

Y más allá de eso, está dejando una estela de luto a nivel mundial. Las cifras negras siguen aumentando en una danza macabra que parece interminable.

Qué lejos veo esos días en que alegremente –o acaso temerariamente– hacíamos planes para el futuro. Planéabamos viajes, encuentros, reuniones, proyectos, que hemos tenido que postergar porque sencillamente el presente es prioritario. La salud, el combate a la pandemia y la búsqueda de la vacuna son el anhelo que nos une. Los conceptos de inequidad y desigualdad toman nuevo sentido, más dramático y más profundo. Los días pasan, las personas mueren y con ellas una parte de nosotros también se va.

En alusión a la frase aristotélica La esperanza es el sueño del hombre despierto, hoy el ejército más respetado es el de la medicina y la ciencia, compuesto por el personal médico, que lucha en primera  línea, y los otros, los cerebros dedicados a la investigación, materialmente viven en los laboratorios y los centros de salud.  Ambos en una guerra silenciosa contra un virus intangible e invisible.

En este contexto, ¿qué relevancia adquiere la mediación?

Hasta hace poco abordábamos el tema desde la mediación judicial, penal, familiar, comunitaria y otras, en una larga lista de ámbitos que se expandía hacia todo lo que implicara un conflicto entre las partes. Hoy todos esos aspectos llevarán, sin duda alguna, el concepto y efectos de la pandemia. Nada volverá a ser igual, nos decimos y repetimos unos a otros con miradas temerosas, llenas de incertidumbre y de vacíos. Sentimos que el optimismo se esfuma o evapora.

Estábamos trabajando el conflicto entre pares a través de la mediación y de golpe y porrazo, o a golpe de virus, nos percatamos que el inicio de todo conflicto y la resolución de este empiezan en el magma mismo del ser humano. Quiero decir, lo que tenemos que combatir ahora más que nunca es ese conflicto que nace desde adentro de nosotros mismos si queremos que se solucione algo afuera. Mediarnos internamente en una intensa labor de introspección, de reflexión.

Veamos, ¿acaso no inicia con un conflicto interno la voluntad de ciertas personas de no seguir las medidas sanitarias que nos recomiendan casi como mantra cada día? Utilizar mascarillas, lavarse las manos y mantener una distancia segura parecen ser las cosas más difíciles de practicar por muchos. El Quédate en Casa resulta para otros tantos un acicate para salir y llevar una vida como antes, como siempre. Del Protege a los tuyos al Protégete a ti mismo, nos indican que hay conflictos internos que se manifiestan de múltiples maneras. Nos hemos empeñado en combatir las formas pero no el fondo.

¿Cómo analizar estas conductas a partir de la mediación y con ello resolver tales conflictos? Pudiéramos recurrir a las escuelas clásicas: la tradicional o lineal, la transformativa o la circular narrativa, pero conviene abordar lo que tal vez no sea una escuela aún, pero sí un enfoque o modelo interesante de mediación a partir de las inquietudes antes señaladas. Se trata de la Mediación Insight.

La Mediación Insigh proviene de Canadá (Cheryl Picard y Kenneth Melchin, Universidad Carleton) y concibe la intervención mediadora como un proceso interactivo de aprendizaje para todas las personas que participan, incluidos los medidadores. Echa mano de  técnicas comunicativas específicas para superar un conflicto, concebido como la experiencia de una amenaza hacia las convicciones más intimas de la persona. Su fundamento es la reflexión personal como vía para alcanzar el conocimimiento. Es la teoría de insight de Bernard Lonergan y la teoría del aprendizaje transformacional de Jack Mezirow.

Así, un insight se refiere al conjunto de procesos mentales que permiten al individuo tomar conciencia por sí mismo en un doble sentido en cuanto a acto de voluntad y en cuanto al conocimiento que adquiere. Un insight llega de manera inesperada e imprevista pero no de manera fortuita, es una respuesta a un problema sobre el que hay que reflexionar e indagar desde el interior pero en contacto con el exterior hasta que surge el conocimiento. Es un proceso personal e íntimo de indagación cognitiva, epistemológica y hasta metafísica, con conductas autorreflexivas de quien aprende y del rol facilitador de quien enseña. Es la intervención mediadiora como un proceso interpretativo e interactivo de aprendizaje.

Picard y Melchin señalan que el preocuparse más por la negociación de intereses comunes, crear una nueva historia sin modificacion del contexto o apelar al reconocimiento y la legitimación mutuo sin más base que la buena voluntad de las partes, no sirve para resolver un conflicto.

Visto de esta forma, y a propósito del ejemplo que líneas arriba se menciona sobre la dudosa práctica y la atención a las medidas sanitarias establecidas a raíz del Covid-19, tal vez conviene hacer uso de la Mediación Insight para combatir con efectividad la resistencia en las comunidades para atender dichas medidas, afrontar los cambios presentes como inmediatos, tanto en el entorno personal, familiar y laboral, a través de círculos virtuales de Mediación Insight, solo por mencionar algunas de las acciones que se pudieran implementar.

Finalmente, si las políticas públicas gubernamentales deben encaminarse a la toma de decisiones que se sustenten en un proceso de diagnóstico y de factibilidad, ahí tenemos un segundo ejército, el de los mediadores del mundo, que pueden contribuir (¡y mucho!) en el combate a las resistencias sin sentido, que a la postre pueden derivar en el justo extremo de lo no deseado por la mediación: acabar con la humanidad. [T]

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